El Teatro en las redes

 

EL TEATRO EN LAS REDES

Quiero decir que no soy usuario de muchas de estas redes de cierta relevancia como pueden ser Facebook o Instagram. Pero si de otras como twitter o youtube en las que mi actuación no pasa de la simple actuación pasiva de retuitear o dar me gusta a algunos tuits sobre deporte (futbol, tenis o fórmula 1), videojuegos o simplemente mantenerme informado de la actualidad diaria. En youtube más de los mismo; visualizar videos de las temáticas antes expuestas.

Observo desde la lejanía todo esto que se expone en el temario del espectáculo y no puedo estar más de acuerdo con la visión crítica a ese narcisismo en que vive una gran cantidad de nuestra sociedad en las redes sociales. Tanto en el ciudadano medio que tiene que mostrar como saca al perro por la tarde o su camino al gimnasio a las 8 de la mañana o el tal influencer que hace un minivideo haciendo un baile y poniendo caritas. Muchos lo defienden citando que se trata de su vida pero claro, están exponiendo esa vida suya a los demás, lo están viendo miles de personas por lo que la exposición es máxima.

En mi opinión la velocidad de propagación y el auge de las redes sociales va a la par que el modo de vida que llevábamos hace unos años (podría decir unos 15 o 20 años). En este caso se ha cambiado el hábito de vida drásticamente en poco tiempo por así decirlo. La sociedad se ha ido visualizando cada vez más y compartiendo su estilo de vida cada vez más también y, como dije antes, en pos de que alguien nos vea. Cada vez más hemos ido compartiendo nuestra vida privada. Facebook o Instagram los veo cada vez más como baúl lleno de todo esto que vengo diciendo. Creo que el concepto de espectáculo expuesto en el temario casa a la perfección con lo que expongo; se trata de querer que los demás vean como soy, como vivo y como me relaciono con los demás. Parece que si no enseñas eso no eres nadie en la vida, nadie va a comprar tu boleto para ver tu actuación teatral.

También creo que, atendiendo a la frase de no todo es negro o blanco, que las redes sociales tienen gran parte, si no toda, de culpa en todo esto. Esto me hace plantear la siguiente reflexión ¿Todo este narcisismo exacerbado tuvo su nacimiento con el auge de estas redes sociales o los propios narcisistas ya lo eran y encontraron acomodo en estas redes? Me inclino más en te caso por lo primero ya que como vimos en los videos sobre la dopamina en el primer bloque de la asignatura la práctica totalidad de estar redes poseen un amplio equipo detrás encargado de estudiar nuestros estímulos, emociones y demás percepciones para que estemos cada vez más enganchados a ellas y a los diferentes dispositivos con la que accedemos a ellas (dispositivos portátiles u ordenadores). Como dije antes, no todo es negro o blanco, pero en mi opinión las redes tienen una responsabilidad mayor en todo esto.

También me especialmente curioso el uso de las redes sociales en todo lo concerniente a la política. No solo aquí en España, si no en varias partes del mundo como por ejemplo en Estados Unidos. Volviendo aquí a España, me intriga y me preocupa esa forma de exponer opiniones políticas en Facebook por ejemplo solo por la simple diversión de que se te salten encima y te critiquen. Volvemos otra vez a ese afán de protagonismo, ese afán de querer crear espectáculo. En este caso dan igual los calificativos que te suelten en los comentarios, esa persona se siente realizada por el simple hecho de que están reaccionando a su contenido. También comentar el hecho de que, como comenté en una de las entradas de este blog, muchas veces se entra en una vorágine de solo mostrar tu disgusto y desilusión ante todo lo que venga de la política.

Creo que el tema de este espectáculo 2.0 también puede dar lugar a una interesante reflexión respecto al tema de los diferentes youtubers y streamers que han ido apareciendo estos últimos años. Podríamos catalogarlos dentro de toda esta amalgama de influencers que han ido apareciendo y a partir de ahí plantear si también estos streamers tienen en ese afán narcisista de querer exponer a los demás toda su vida. En esto, como en todo, creo que hay que matizar. Puedes ver en muchos de estos streamers, en la plataforma Twitch principalmente, que disfrutan de lo que hacen (en la amplia mayoría es el jugar a videojuegos) y además de eso exponen ese disfrute por su trabajo en sus directos. En mi opinión no se les debería incluir en ese saco de influencers que ya hemos citado anteriormente cuya vocación o meta por así decirlo es el de captar a su público mediante el postureo ya sea con su cuerpo o mediante esos productos de lujo que posee. El papel del streamer “clásico” que triunfa (llámese Rubius, Ibai o Willyrex) bajo mi punto de vista enseña y expone una faceta mucho más en concordancia a lo que podría ser alguien normal que, por ejemplo, juega a videojuegos y quien el éxito no les va a hacer cambiar sus vidas y hábitos en pos de enseñar lo ricos que son o lo perfeccionado que tengo mi imagen. ¿Están exponiendo sus vidas? Sí, pero no de la misma manera. Al menos es lo que yo creo. aparte.

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